Pueblos bonitos de Navarra
Navarra cabe en pocas horas de coche y, sin embargo, cambia de piel varias veces: del verde húmedo de los valles pirenaicos a los campos de cereal y viñedo de la Zona Media, camino ya de la Ribera. Esa variedad se nota en sus pueblos, que comparten una historia ligada al antiguo reino de Navarra pero la cuentan con piedras, alturas y paisajes muy distintos.
En el norte, Elizondo, capital del valle de Baztán a orillas del Bidasoa, presume de casas palaciegas barrocas con grandes escudos, herencia de una hidalguía extendida entre sus vecinos y de una breve etapa como corte carlista. Más al sur, en la Zona Media, el protagonismo es medieval. Olite fue residencia predilecta de los reyes navarros y conserva su palacio real del siglo XV, con un perfil de torres que se reconoce desde lejos, además de iglesias románicas y góticas en un casco que acumula más de dos mil años de historia. Muy cerca, Ujué se encarama a un cerro con sus calles empinadas y su iglesia fortificada, uno de los santuarios con más tradición de la comunidad.
Recorrer los pueblos bonitos de Navarra es pasar del caserío y el río de montaña a la villa amurallada y al pueblo colgado sobre la llanura. Merece la pena combinarlos: Olite y Ujué se visitan bien en la misma jornada, mientras que Baztán pide su propio tiempo para caminar sin prisa entre prados y palacios.
Mapa de los pueblos

Guía de monumentos
Monumentos de Navarra
Castillos, catedrales y monasterios de la comunidad, en nuestra guía.
9 monumentos
Los 3 pueblos
PuebloElizondo
Capital del valle de Baztán a orillas del Bidasoa, Elizondo luce casas palaciegas barrocas que recuerdan la antigua hidalguía de sus vecinos y una breve etapa como corte carlista.
PuebloOlite
Antigua sede favorita de los reyes de Navarra, Olite reúne en pocas calles un palacio real del siglo XV, iglesias góticas y románicas y más de dos mil años de historia.
PuebloUjué
Villa medieval encaramada en su sierra a 815 metros, con una iglesia-fortaleza románica y gótica que guarda una Virgen de plata y el corazón de Carlos II el Malo.













