El Trotamundos Curioso
Blog · Rutas · 8 de noviembre de 2026

De Segorbe a Alicante en coche: una ruta por la Comunidad Valenciana entre catedrales, monasterios y castillos

170 km en coche de Segorbe a Alicante: una catedral gótica, un monasterio renacentista, una ermita medieval y dos castillos con vistas.

En este artículo

Hay rutas que se recorren mirando el paisaje y otras que se leen como un libro de historia. Esta, que une la Catedral de Segorbe con el Castillo de Santa Bárbara de Alicante a lo largo de 170,1 kilómetros, pertenece a las segundas. De norte a sur, atraviesa la Comunidad Valenciana saltando del gótico valenciano al Renacimiento, de los muros que pegan con una muralla medieval a una peña que se asoma al Mediterráneo. Seis paradas, tres provincias y siete siglos de historia en un viaje que se puede hacer de un tirón o, mejor aún, repartido en un par de días.

La ruta de un vistazo

  1. Catedral de Segorbe (Castellón), punto de partida.
  2. Monasterio de San Miguel de los Reyes (Valencia), a 40,6 km.
  3. Convento de Santa Úrsula (Valencia), a 2,8 km.
  4. Ermita de San Roque de Ternils (cerca de Carcagente), a 41,4 km.
  5. Castillo de Xàtiva, a 14,7 km.
  6. Castillo de Santa Bárbara (Alicante), a 70,6 km.

El tramo más largo es el final, de Xàtiva a Alicante, así que conviene llegar a Játiva con energía y dejar el castillo alicantino para el remate de la jornada o para el día siguiente.

Catedral de Segorbe: un templo que se arrima a la muralla

La catedral-basílica de la Asunción de Segorbe empezó a levantarse en el siglo XIII, apoyada en la propia muralla de la ciudad y siguiendo las formas del gótico valenciano. De aquella primera fábrica no ha llegado intacto el conjunto, pero sí suficientes huellas para que el visitante atento reconstruya mentalmente el templo original.

La joya es el claustro. Su planta trapezoidal, poco habitual, no responde a un capricho, sino a la necesidad: sus constructores tuvieron que adaptarse al trazado irregular de la muralla. El resultado es uno de los claustros más raros de su género, y su encanto está precisamente en esa sencillez sin artificios.

Merece la pena fijarse también en la fachada oeste, donde asoman restos góticos, y en los muros maestros que siguen sosteniendo el edificio desde entonces. En algunas capillas hay bóvedas de crucería hoy ocultas a la vista, testigos de las sucesivas reformas. El torreón de Santa Bárbara y la torre de las campanas completan esa etapa inicial y recuerdan el pasado defensivo del templo. Visitarla es, en buena medida, un ejercicio de lectura.

Monasterio de San Miguel de los Reyes: el precedente de El Escorial

En el barrio de Orriols, algo apartado del bullicio del centro de Valencia, se alza uno de los conjuntos más ambiciosos del Renacimiento valenciano: San Miguel de los Reyes, o Sant Miquel dels Reis. Lo fundó en 1545 Fernando de Aragón, duque de Calabria, para la Orden de San Jerónimo, sobre un antiguo cenobio cisterciense llamado Sant Bernat de Rascanya.

El duque quiso algo más que un convento: una iglesia conmemorativa que perpetuara su memoria y un foco de vida cultural. Esa mezcla de monasterio jerónimo, centro de cultura y panteón simbólico lleva a algunos autores a considerarlo un precedente de El Escorial. Con esa idea en la cabeza se entiende mejor su escala y la coherencia de una arquitectura renacentista en la que trabajaron artistas destacados de su tiempo.

Tras la desamortización perdió su función religiosa y, durante muchos años, sirvió como cárcel, un capítulo que choca con su vocación intelectual. Esa vocación se ha recuperado: desde el año 2000 es sede de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu.

Convento de Santa Úrsula: un remanso en pleno centro

A menos de tres kilómetros espera una parada más íntima. El convento de Santa Úrsula, casa religiosa católica en pleno centro histórico de Valencia, es uno de esos edificios que recuerdan que la vida conventual ha convivido durante generaciones con el ritmo de la ciudad.

Sobre su historia hay poca información disponible, así que lo mejor es acercarse sin ideas preconcebidas y con la mirada atenta. Su ubicación facilita incluirlo en un paseo a pie por el centro, como pausa tranquila entre calles concurridas. Eso sí: es un convento, no un museo. La visita pide discreción, y conviene informarse antes sobre la posibilidad de acceder al interior, porque no siempre está garantizada.

Un consejo práctico: si dejas el coche aparcado, puedes encadenar a pie esta parada con otros rincones del casco antiguo antes de seguir hacia el sur.

Ermita de San Roque de Ternils: el último rastro de un pueblo desaparecido

A poca distancia de Carcagente, en dirección sur, se alza una pequeña construcción que guarda la memoria de un pueblo que ya no existe. La ermita de San Roque de Ternils es el edificio más antiguo del municipio y el último vestigio de Ternils, población que se fue vaciando hasta desaparecer en el siglo XVI.

Fue en origen su iglesia, levantada en el siglo XIII tras la conquista cristiana y consagrada a San Bartolomé. Y no era un templo cualquiera: fue la primera parroquia cristiana de toda la Huerta de Carcagente. Con la despoblación quedó reducida a ermita.

Pertenece a las llamadas iglesias de la Reconquista, en un gótico valenciano temprano que aún respira el románico. Tiene una única nave rectangular con cuatro arcos apuntados y una cabecera también rectangular que sobresale. Por fuera, fíjate en los contrafuertes y, sobre todo, en la cornisa mudéjar bajo el tejado a dos aguas, con ladrillos de dos colores dispuestos de canto, en horizontal y en diente de sierra. La portada, a los pies, se abre con un arco de medio punto de grandes dovelas irregulares sobre impostas y sencillos semifustes, coronado por un tragaluz. Dentro aguarda su techumbre de madera vista, la gran sorpresa del lugar.

Castillo de Xàtiva: dos fortalezas y un escudo

Apenas 15 kilómetros después, Játiva recibe al viajero con su castillo en lo alto. Aunque, en realidad, son dos: vistos desde la ciudad, a la izquierda queda el Castillo Menor y a la derecha el Castillo Mayor, unidos en un mismo conjunto que mira a la sierra Vernisa. Tener clara esta distinción antes de subir ayuda a entenderlo como una pareja de fortalezas que se complementan.

Adscrito al gótico valenciano, el castillo es tan importante para la ciudad que figura en su escudo: una torre de la que salen dos brazos amurallados, cada uno rematado por un castillo. Llega con esa imagen en mente y disfruta viendo cómo el dibujo heráldico cobra forma ante tus ojos, con la ciudad a los pies.

La subida tiene su desnivel, así que calzado cómodo y agua, sobre todo si el día aprieta.

Castillo de Santa Bárbara: la peña que vigila Alicante

El broche final llega tras 70,6 kilómetros. El Castillo de Santa Bárbara corona el monte Benacantil, en pleno centro de Alicante, una mole rocosa de 167 metros que llega hasta el borde mismo del Mediterráneo. Desde arriba se abarca toda la bahía y buena parte de las tierras que la rodean, y se entiende al instante su valor estratégico: quien dominaba la cima vigilaba el mar y los caminos.

Antes de subir, detente en la playa y mira la montaña: su silueta recuerda un rostro de perfil, la famosa «cara del moro», uno de los grandes símbolos de la ciudad. Hasta el nombre del monte tiene historia: algunos historiadores lo hacen derivar de bena (del latín pinna, «peña») y laqanti, de Laqant, el nombre árabe de Alicante. La peña de Alicante, ni más ni menos.

Consejos para organizar la ruta

  • Cuándo ir: primavera y otoño son las mejores épocas para todas las paradas, lejos del calor y las aglomeraciones del verano en la costa.
  • En dos días: una opción cómoda es dormir en Valencia tras las tres primeras paradas y dedicar la segunda jornada a Ternils, Xàtiva y Alicante.
  • Horas de luz: deja los castillos para primera hora o la tarde; las vistas ganan y se evita el sol de mediodía.
  • Infórmate antes: comprueba la posibilidad de visitar interiores, especialmente en el convento y la ermita.

De la muralla de Segorbe al balcón alicantino sobre el Mediterráneo, esta ruta demuestra que la Comunidad Valenciana guarda, a pocos kilómetros de su costa, una historia que pide ser recorrida sin prisa.

Artículo elaborado con ayuda de inteligencia artificial a partir de Wikipedia (CC BY-SA 4.0) y de nuestro catálogo, y revisado por el equipo de El Trotamundos Curioso.