El Trotamundos Curioso
Blog · Rutas · 18 de octubre de 2026

De Riner a Rosas: ruta en coche por Cataluña entre monasterios, castillos y una ciudadela griega

168 km por Cataluña: del Monasterio del Milagro a la Ciudadela de Rosas, pasando por Cardona, San Juan de las Abadesas y la catedral de Girona.

En este artículo

Hay rutas que se recorren mirando el paisaje y otras que se recorren mirando el tiempo. Esta es de las segundas. En apenas 168,4 kilómetros de carretera, desde el interior del Solsonés hasta el golfo de Rosas, vas a cruzar mil años de historia catalana… y algunos más, porque el último tramo te deja frente a los restos de una colonia que fundaron los griegos. Monasterios que siguen vivos, la que probablemente sea la fortaleza medieval más importante de Cataluña, una catedral con un récord mundial y una ciudadela renacentista levantada sobre la antigua Rode. Un plan redondo para un fin de semana largo o para unos días sin prisas.

La ruta de un vistazo

El recorrido avanza de oeste a este, desde las tierras de interior hasta el Mediterráneo. Estas son las paradas, en orden:

  • Monasterio del Milagro (Riner, Solsonés): punto de partida.
  • Castillo de Cardona: a 13,2 km.
  • Monasterio de San Juan de las Abadesas (Ripollés): a 60,9 km.
  • Catedral de Santa María de Girona: a 52,2 km.
  • Ciudadela de Rosas: a 42,1 km, final de ruta.

El tramo más largo es el que une Cardona con San Juan de las Abadesas; el resto son trayectos cómodos que permiten dedicar a cada parada el tiempo que merece. Si puedes, reparte la ruta en dos o tres jornadas: lo agradecerás.

Monasterio del Milagro: silencio benedictino en el Solsonés

Empezamos en Riner, en la comarca del Solsonés, donde se alza el monasterio del Milagro, en catalán monestir del Miracle. Forma parte del complejo del santuario del Miracle y es un monasterio benedictino que todavía hoy cumple su función original: acoge una pequeña comunidad de cuatro monjes que depende del monasterio de Montserrat.

Eso le da un aire especial. No es un monumento congelado en el pasado, sino un lugar habitado, y conviene visitarlo con el respeto y la calma que eso pide. Es un buen arranque para la ruta: un primer contacto con la Cataluña interior, la de los santuarios y la vida monástica, antes de lanzarse a la carretera.

Castillo de Cardona: el gigante sobre el valle salino

A solo 13,2 kilómetros espera la parada más imponente del día. El castillo de Cardona, en la provincia de Barcelona, es probablemente la fortaleza medieval más importante de Cataluña, y basta verlo desde lejos para entender por qué.

Se levanta sobre una colina que domina dos paisajes a la vez: el valle salino y el valle del Cardener. Su posición lo dice todo sobre su papel histórico: desde ahí arriba se controlaba el territorio y lo que pasaba por él. Sube con tiempo, recorre su silueta con la mirada y no te pierdas las vistas sobre los valles, que son parte esencial de la experiencia.

Un consejo práctico: lleva calzado cómodo, porque las fortalezas en alto siempre implican cuestas y algún tramo irregular.

Monasterio de San Juan de las Abadesas: el monasterio de las mujeres

Toca el trayecto más largo de la ruta, casi 61 kilómetros hacia el norte, hasta la comarca del Ripollés. Allí, en la localidad que le da nombre, se encuentra el monasterio de San Juan de las Abadesas (monestir de Sant Joan de les Abadesses).

Su historia tiene un gancho difícil de igualar: hasta el año 945 fue el único monasterio femenino de Cataluña. El propio nombre del pueblo, de las Abadesas, conserva la huella de aquellas mujeres que lo gobernaron. Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse a imaginar cómo fue la vida en una comunidad así hace más de mil años.

Con esta visita cierras la parte más interior y montañosa del viaje antes de bajar hacia Girona.

Catedral de Santa María de Girona: la nave gótica más ancha del mundo

Tras 52,2 kilómetros llegas a Gerona, y lo primero que hay que buscar es su punto más alto: allí se encuentra la catedral de Santa María, el principal templo católico de la ciudad.

Su gran tesoro es un récord: posee la nave gótica más ancha del mundo, con 22,98 metros de anchura total. Al entrar, la sensación de amplitud es sobrecogedora; no hay columnas que dividan el espacio, solo una enorme bóveda única.

La catedral es también un libro de historia del arte. Su construcción comenzó en el siglo XI en estilo románico y continuó en el siglo XIII con el gótico, aunque no se terminó hasta el siglo XVIII. De la etapa románica solo sobreviven dos piezas, y ambas merecen atención:

  • La torre, que data de 1040.
  • El claustro, del siglo XII.

Está declarada bien de interés cultural. Y si te quedas con ganas de más, justo al lado se encuentra el antiguo palacio episcopal, que hoy es la sede del Museo de Arte de Gerona.

Ciudadela de Rosas: de colonia griega a fortaleza de Carlos I

El último tramo, de 42,1 kilómetros, te lleva hasta el mar, al golfo de Rosas, en el extremo nororiental de la costa española. Aquí termina la ruta, en la Ciudadela de Rosas, el recinto amurallado que antiguamente protegía la ciudad.

Su historia empieza mucho antes de las murallas. Rosas se fundó como colonia griega con el nombre de Rode, y a su alrededor flotan varios misterios. El parecido con la isla de Rodas es evidente, pero no está demostrado que ambos nombres estén relacionados, ni que los fundadores fueran rodios. Tampoco hay acuerdo sobre la fecha: las fuentes literarias hablan del siglo VIII a. C., mientras que la arqueología la vincula con la cercana Emporion (Ampurias) y no antes del siglo V a. C. Ambas colonias compartían, además, el culto a Artemisa.

Hay, eso sí, una pista curiosa: las dracmas acuñadas en Rode hacia el 400 a. C., con la inscripción ΡΟΔΗΤΩΝ, no se parecen a las de Emporion ni a las de Massalia (Marsella), sino a la tipología de las monedas rodias.

Lo que hoy se contempla desde el exterior es la reforma que ordenó el rey Carlos I en 1543, cuando visitó la ciudad, para protegerla de los ataques piratas y de los franceses. Desde 1961 es bien de interés cultural. Un final perfecto: veinticinco siglos de historia junto al Mediterráneo.

Cuándo ir y consejos para organizar la ruta

La mejor época para hacer este recorrido es la primavera o el otoño, con temperaturas agradables tanto en el interior como en la costa, aunque la zona litoral es visitable casi todo el año.

Algunas recomendaciones:

  • Calzado cómodo: castillos en lo alto, catedrales con escalinatas y recintos amurallados piden buenas suelas.
  • En verano, evita las horas centrales del día, sobre todo en Cardona y en Rosas.
  • En festivos y puentes, llega temprano a los lugares más visitados, como Girona.
  • Respeta el silencio en los monasterios, especialmente en el del Milagro, donde vive una comunidad.
  • No corras: los kilómetros son pocos, pero la historia es mucha. Mejor dos o tres días que uno a contrarreloj.

De un santuario benedictino a una colonia griega: pocas rutas condensan tanto en tan poca carretera.

Artículo elaborado con ayuda de inteligencia artificial a partir de Wikipedia (CC BY-SA 4.0) y de nuestro catálogo, y revisado por el equipo de El Trotamundos Curioso.