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Monasterio de San Miguel de Fay
Monasterio · Cataluña · Barcelona

Monasterio de San Miguel de Fay

Descripción

El monasterio de Sant Miquel del Fai (San Miguel de Fay, en castellano) es uno de los rincones más sorprendentes de Cataluña. Es un antiguo cenobio benedictino colgado de los Riscos de Bertí, en el Vallès Oriental, a unos 7 km de Sant Feliu de Codines y a menos de una hora de Barcelona. Junta tres cosas difíciles de encontrar juntas: románico, una iglesia excavada en la roca y saltos de agua que caen junto al edificio.

Historia

Lo fundó Gombau de Besora, señor del castillo de Montbui, que en el año 997 compró estas tierras al conde Ramón Borrell. En 1006 ya vivía aquí una comunidad de monjes, con Guillemund como primer abad. En 1042 pasó a ser priorato del monasterio de San Víctor de Marsella. Nunca hubo más de cinco o seis monjes, pero recibió donaciones muy valiosas. Una de ellas es una cruz románica de plata repujada, que hoy se guarda en el Museo Diocesano de Barcelona. La vida monástica terminó en 1567. El lugar siguió como santuario, al que subían en romería los vecinos de los pueblos cercanos, hasta 1936. La Diputación de Barcelona lo reabrió al público el 22 de abril de 2023.

Qué ver

La joya es la iglesia: la propia roca de la cueva le hace de techo, y es la mayor iglesia de este tipo de Cataluña. Se entra por una portada románica de arco de medio punto, con capiteles de motivos vegetales. Dentro hay:

una pequeña cripta;

las lápidas de los antiguos abades en el suelo;

dos tumbas medievales. Una se atribuye a Guillem, conde de Osona y hermano de Ramón Berenguer I, que renunció a sus derechos para hacerse monje aquí.

Junto a la iglesia está la casa del priorato, gótica, del siglo XV, que durante años funcionó como hostal.

Un espacio natural único

El monasterio está dentro del espacio natural de Sant Miquel del Fai, gestionado por la Diputación de Barcelona. Al lado del edificio, el torrente del Rossinyol salta por el precipicio, y bajo la cascada se abren las cuevas de Sant Miquel, excavadas por el agua durante siglos. El río Tenes, afluente del Besòs, ha modelado los riscos calcáreos que rodean el conjunto. El paseo entre cascadas y cuevas es tan atractivo como el propio monasterio.

Cómo llegar

En coche se llega por la carretera que sale de Sant Feliu de Codines, o desde el km 7 de la C-1413b, en Sant Quirze Safaja. Desde Riells del Fai solo se puede subir a pie, por el antiguo camino de Sant Miquel del Fai. Consulta horarios y entradas en la web oficial del espacio natural antes de ir.

Rutas que incluyen este monumento

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Mejor época para visitar

Primavera y otoño, cuando el Rossinyol y el Tenes llevan más agua y las cascadas lucen más. En pleno verano los saltos pueden quedar casi secos. En invierno, tras días de lluvia, el paisaje es espectacular.

Ubicación

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